Mi inspiración se fue al caño por el simple hecho de la inseguridad, como un ratón se escabulló y no la he vuelto a ver, es que me produce una inseguridad tremenda, el cambio que estoy haciendo en mi libro. Lo que me inspiró en un principio ahora ya no está, ¿lo sustituí? No lo creo, lo que me inspiró simplemente lo borre. Entonces todo comienza de nuevo, con ello el romanticismo y junto a esto los celos. Jajaja, exacto como ustedes han leído siento celos de las hermosas figuras de mis personajes, de no saber si tengo que remover escombros, y ver frente a frente a mis demonios, o buscar la inspiración en los labios del que ahora es mi amor, pero que nada me asegura si lo será mañana. Por tanto he elegido esta canción de Alejandro Sanz, ya que tanto pasa en las vidas de uno que lo que puede ser fuente de inspiración se transforma en agobio. Aun que no he tenido tantos amores como Lola Soledad.
Lola Soledad
Tuvo mil historias y olvidó olvidarles Malgastó caricias en los despertares Rellenó enteritos mil y un pasaportes Y ahora vengo yo a bajarla de ese viaje
Estudió carreras en los corredores Sólo le queda mi amor pa' graduarse
Lola se ha sentido sola entre un millón Y murmura una canción Lola la y lo Lola Se quedó atrapada en su dolor Lola Lola y lo Sol a sol
Yo le traje besos por aquellos bosques Y un vestido con lunares de colores Yo lloré en pedazos noches delantales Inventé caminos puentes y horizontes Vámonos
Lola Tú ya no estás sola aquí estoy yo Hazme un sitio en tu canción Lola la y lo Lola Deja tu tristeza y vámonos Juntos los dos Tengo un lugar mejor Que nadie te castigue en un rincón Las tragedias deja que se vayan Vales más Ya no serás Lola soledad
Tuvo mil historias y olvidó olvidarles Sólo le queda mi amor pa' graduarse Vámonos
Lola, tú ya no estás sola aquí estoy yo Hazme un sitio en tu canción Lola la y lo Lola Deja tu tristeza y vámonos Lola Lola y lo Sol a sol Lola Lola y lo Sol a sol Lola Lola y lo Sola
Juego con mi destino, tengo las manos empuñadas y nada puedo hacer más que seguir llorando como una niña débil. Como detesto sentirme así, llena de una amargura casi intrínseca en mí. Esta es una incertidumbre, la situación en la que estoy es casi agobiante y nuevamente me miró al espejo y los miedos que tengo se burla de mi. Si tan solo pudiese estabilizarme, si tan solo me aseguraras que no quitaras tu mirada de la mía, tus labios de los míos, simplemente necesito estar a tu lado. No quiero perderte, no quiero alejarme de ti. No me interesa lo que diga la sociedad, no me importo antes menos me importara ahora, sin embargo tu silencio me hace alejarme, y se hace grande el miedo. Si me amas todo se puede arreglar, si ya se acabo fue lindo lo que vivimos y es hora de decir adiós. Sin embargo esto ultimo no quiero que sea una opción, quiero que me digas que aun me amas y que esto no se acabo.
-Cada vez más te veo menos-, es la oración que hace que explote mi ira, casi al borde de lo irracional, pero tomo aire y respondo tranquilamente, algo que dentro de mi definitivamente no esta sucediendo – pero pucha que quieres que haga, tengo que estudiar, mañana tengo prueba y estoy desde la mañana hasta la noche en la U-. Yo, no se y muchas veces me cuestiono si ver siempre a la persona que uno ama es bueno, lo digo porque en mi antigua relación solo fue desgastador. Ahora también se que no ver a la persona te aleja y solo te hace discutir con ella. Uff, como concuerdan mundos diferentes, casi imposible, solo cae en el respeto. Y no niego que me da mucho miedo que él entre al instituto porque se bien que conocerá a una persona que va ser mucho más agradable para él que yo, por el simple hecho que van a pensar relativamente igual. Aunque me digan que no es así, lo se porque lo vivo día a día. Simplemente me queda esperan y aplicar el empirismo, así sabré por experiencia que es lo mejor, si verse arto o verse poco.
Llegue una tarde a su casa, su mirada lo decía todo. Dejé el bolso en el sillón junto a él y sin mirarlo le dije: - ¿quién es ella?- su mirada cambió, la sorpresa invadió sus pupilas. Me senté a su lado y me hice la comprensiva, respire hondo y pregunte - ¿eres feliz?- , el sonrió y me respondió con la voz quebrada y los ojos llorosos de manera afirmativa. Mis manos empuñadas soportaban todo lo que él decía, esa era mi reacción ante las palabras románticas que salían de su boca, soporté por ejemplo que me dijera que lo nuestro se acababa, que esta nueva persona era la perfección absoluta para él, finalmente que estaba enamorado. Sentía como mil agujas sacaban mi corazón y le quitaban el poder de percibir los sentimientos. Se me revolvió el estomago, las lagrimas comenzaron a salir y formar surcos en mis mejillas. No escuche ninguna disculpa a pesar de que su labios se derretían diciéndomelas, pero dentro de un inmenso agujero negro sucumbió mi corazón y de la nada recurrí a la bruta dignidad. Así tome mi bolso y lo mire por ultima vez, le di un beso en la mejilla y salí de la habitación. Mientras caminaba por la vereda, el sol mutante quemaba mi piel, pero no lo sentía, de hecho me molestaba saber que el día era hermoso y que yo no lo disfrutaba. No quise pensar en lo vivido con el, porque todo eso ya no poseía valor alguno, así al girar por el camino me entregue al olvido, sin pensar en el porvenir.
Dicen que lo pequeño viene en frasco chico, y yo lo comprobé de verdad Era muy retraída y sabia muy bien, que a ella le caía mal, pero sin duda valoraba el que no lo demostraba. Poco a poco se fue transformando en mi amiga, la que ha estado conmigo en los momentos más duros, esa que nunca me ha abandonado y casi siempre le he fallado. Lo que si estoy segura es que yo daría mi vida si fuese necesario, por que ella es lo máximo. Nunca fue chica, siempre fue gigante, porque su corazón lo era, sus sueños lo eran y su Coraje también. Te quiero mucho mi pequeña gigante, porque no se, si en estos momentos seria la misma sin tu apoyo incondicional. Se que mi corazón no es suficiente aun así, es lo que tengo para darte como regalo.
Llegue tarde, a eso de la medianoche, el me esperaba como siempre con sus pantalones negros y la camisa blanca, traía las mangas arremangadas hasta un poco más debajo de la altura del codo. Su cabeza se encontraba en dirección al escenario, pero como siempre el no miraba nada. Sonaba el tango y sus ojos me miraron penetrantes, pensé que me hablaría pero como siempre no lo hizo. Su pelo rubio, su mirada ausente y las manos que se llevaban el vaso de ron a su boca. Todo eso daba una señal:
- Hola- le hable fuerte, el sonido del lugar no me ayudaba en nada. El solo me levanto las cejas y volvió a beber un sorbo, pero esta vez se le acabo el contenido al vaso. – Bailamos-. Pregunte curiosa y con un poco de esperanza
- Yo no bailo- me dijo de forma cortante.
- Entonces me puedo sentar a tu lado
El levanto sus hombros y yo agarre el asiento, la mesa que estaba entre nosotros lo apoyaba más a el, que yacía casi tirado sobre ella, como cualquier borracho.
- Raro que vengas a un club clandestino de tango, si no bailas.
El sonrió amargo y solo movió la cabeza, de fondo el tango se volvía triste y la pareja cada vez más apasionada lo bailaba.
- Más raro es que una señorita como usted, venga a un lugar así, como este.- su intervención fue precisa, ya me comenzaba resignar.
- Me gusta la vida bohemia.
- A mi también, por eso me gusta ver bailar, en especial un tango de muerte- su voz era pareja no había rastro de pena, ni nada por el estilo.
- Dime, por qué llora tu corazón- me miro de forma penetrante, pero yo no me quedaba atrás, fría e intocable en los sentimientos, me deje mostrar como si fuera rosa, esa que nadie la puede tocar ya que se puede clavar.
- Quien te dijo que lloro- dijo molesto
- Tus ojos- respondí, mientras alejaba mi mirada de la suya.
- ¡Mienten!
- Los ojos no mienten.
- Viste que miento.
- Por que no me cuentas- pregunte preocupada.
- Es personal
- Poeta- dije con aire alicaído, mientras acariciaba su cabellera.
- Lo merezco- pregunto
- Que
- Ser llamado poeta
- Claro, no es solamente el que escribe, sino el que vive el sufrimiento, ese que solo sabemos vivir los bohemios.
Por fin le saque una sonrisa verdadera, y sabia que era mucho por hoy, me levante lentamente del asiento, el tango concluía y yo seguía con ganas de bailar. Pero ya no podía, era tarde.
- te vas ya no bailaras
- no, ya no. Bailare cuando el tango cambie el titulo
- cómo qué titulo- pregunto curioso
- Tango para los rechazados
Me despedí de él con un beso en la mejilla, y me puse el abrigo rápidamente. Sabía que Buenos Aires no era la misma de noche y que la lluvia no me ayudaría en la excusa que tendría que dar.