La gente comenzó a aproximarse a la banca, donde había pensado ver la puesta de sol tranquilamente, las felicitaciones no tardaron, con el tumulto, pensé en convertirme en ninja y escabullirme lo más rápido posible, sin embargo el sujeto advirtió la situación y dijo delicadamente: - muchas gracias por sus felicitaciones, pero creo que la niña está mirando a sus primitos y seria incómodo y peligroso que ella se corriera de acá, ya que los niños, pueden que no la vean y se pueden perder-. Yo me limite a sonreír y agradecer, la gente poco a poco comenzó a retirarse ya que la puesta de sol, ya había terminado, mire le cielo y aun se presenciaba el arrebol, que se oscurecía con el crepúsculo. El hombre sabía que me había dado cuenta de su actuar, lejos de ser considerado, y que tamaño show fuese un “acto de amor”, él era un estratega, en primer lugar, había elegido esa banca porque sabía no me podía mover de ahí, por las misma razones que él mismo le dio a la gente; y en segundo lugar, me había elegido como soporte, como yo no podía salir de ahí escucharía todo, el motivo hasta ahí lo desconocía. La mujer apoyada en su pecho, mientras el pasaba el brazo por el cuello de ella y así abrasarla, le dijo:- estas seguro de lo que me propusiste- el meneaba la cabeza afirmativamente, ella continuo: - no quiero saber luego que te quieres arrepentirte- él meneaba la cabeza negativamente, ella prosiguió:- mejor dímelo ahora, si es porque te preguntaron en el trabajo que como se llamaba tu pareja, y dijiste mi nombre y nadie te creyó que era mujer. No pienso casarme contigo. Tampoco me casare contigo, si es porque tu madre antes de morir te dijo que era la nuera que ella quería y que no encontrarías mejor madre para tus hijos; y menos me casare contigo, porque ya no te da ni el cuero, ni la facha de andar conquistando pendejitas-. De pronto, tocaron mi hombro la mujer me miro y sonriente me dijo:- niña, donde compraste esos churros -. Apunté hacia el lugar y le dije:- 700 la media docena y 1200 la docena-. Ella lo agradeció e invito al sujeto a comprar, cosa que el rechazo, ella se levantó de la banca y se dirigió al lugar que le había indicado.
El hombre intento sacarme conversa, por medio de referencias al tiempo, las estrellas, la tranquilidad y un sinfín de pelotudeces, a las cuales no puse atención. Lo miré le dije:- es por eso verdad, por todo lo que ella menciono, las presiones laborales ante su aparente homosexualidad, las presiones familiares y que su sex-appeal se esfumo y parece un viejo verde desesperado-. El me miro resignado pero no dijo nada, solo mordió su labio inferior y cerro los puños, la impotencia ante la situación era obvia. Entonces continúe- mejor dile que un sesenta por ciento de tu decisión se debe a eso, el cuarenta por ciento restante es amor, aunque no lo sea. Ella sabrá como revertir ese porcentaje a su favor-. El me miró con el ceño fruncido, no esperaba que le dijera esas cosas, al menos no tan fríamente, entonces me dijo:- tú no sabes lo que es estar solo. Fue en ese momento que lo frene:- mira, este tipo de decisiones no se piensan desde la soledad, la soledad es muy traicionera, te embolina la perdiz y te hace tomar decisiones estúpidas. Lo mismo que la venganza. Entonces el me responde: - los hombres más tarde que temprano maduran-. Fue en ese entonces que me causo gracia y me puse a reír, entonces continúe: - los hombres no maduran, solo se ven con agua hasta el cogote y aunque el agua no le ha cubierto ni la nariz, ni la boca. Ya se sienten ahogados y muertos. “presionados” toman decisiones imbéciles-. En ese momento llego mi sobrino, alegando que le había caído azúcar flor en los ojos, entonces le sacudí la cara con un pañuelo y llame a mi sobrina para que nos fuésemos.
Finalmente le dije: - sincérate con ella, dile la verdad si es necesario cambiar aquellos porcentajes que te di anteriormente hazlo, pero sincérate con ella y principalmente contigo mismo-. Entonces me fui a la casa de veraneo que arrendamos, de la mano de mis sobrinos, ya era de noche y debía descansar mi mente.
Mi amigo agradeció la historia, se veía más tranquilo ante su propia situación, me miro agradecido y apurándome me incentivaba a presentarme en el aula donde se encontraría el profesor más latera, realizando la clase más fome de toda la universidad.






